¿Qué Son Los Oligosacáridos de la Leche Humana?

Agosto 23, 2018

Son más de 200 sustancias diferentes, provenientes de la lactosa y que se combinan para producir efectos que cada día producen el máximo interés entre los investigadores del tema, ya que cada vez se le encuentran propiedades únicas que justifican que la leche materna sea recomendada como el modelo de la alimentación del lactante.

A pesar que los carbohidratos representan el 50% de los requerimientos energéticos del lactante es poca la atención que se le ha prestado a su estudio cualitativo y cuantitativo. La leche materna contiene mono, di y oligosacáridos. Los oligosacáridos suponen el tercer componente mayoritario de la leche tras la lactosa y la grasa. Están formados por una combinación variable de D-glucosa, D-galactosa, ácido siálico, L-fucosa y N-acetilglucosamina. Los oligosacáridos de la leche humana, representan el 16% del total de los hidratos de carbono totales de la leche materna. Se sabe que el 60% de los oligosacáridos de la leche humana llegan al colon sin digerirse y, allí son metabolizados por las bacterias colónicas, en donde ejercen un efecto beneficioso para la salud del lactante, por lo que se le incluye dentro del grupo de los prebióticos. Una pequeña fracción se absorbe y en su mayoría se excreta por la orina (1%). De ellos se sintetizan los glucolípidos, a partir del ácido siálico y la galactosa, presentes en las neuronas y muy importantes en el desarrollo del sistema nervioso postnatal.

El calostro contiene entre el 20 al 22% de oligosacáridos pero su concentración disminuye con el tiempo por lo que ellos son el componente más variable de la leche humana. En la leche de vaca su concentración es mínima (menos del 1%). De ahí parten diferencias cualitativas respecto al uso de leche de formula en humanos.

¿Cuáles Son Los Beneficios en la Salud del Lactante?

Estos efectos se relacionan con la capacidad que tienen los oligosacáridos de la leche humana de ser o no ser digeridos por el intestino humano, y los que no son degradados por las enzimas digestivas son considerados como fibra dietética de la leche materna, ya que ejercen un efecto similar a la fracción soluble de dicha fibra. El 40% es excretado en las heces, 1% es absorbido a la sangre y es excretado por el riñón, y casi el 60% es modificado por la flora o microbiota colónica.

Allí ejercen un efecto benéfico para la salud del lactante, por lo que se incluyen dentro del grupo de los prebióticos. Y aunque la colonización bacteriana se inicia en el útero y a través de la placenta, es en el momento del parto cuando entra en contacto con la flora bacteriana intestinal y vaginal de la madre. Al primer momento la flora se toma de la vagina y el recién nacido presenta una flora semejante a la presente en la vagina y el área perineal, con predominio de bacterias aerobias y de anaerobios facultativos, tales como E coli, enterobacterias, enterococos y estafilococos, y una vez que estos microorganismos consumen el oxígeno, el medio favorece el crecimiento de bacterias anaerobias (bifidobacterias, lactobacilos y bacteroides), si la alimentación es al pecho exclusivo son las bifidobacterias las que proliferan y se vuelven predominantes. Con la ablactación: introducción de otros alimentos diferentes a la leche, crecen otros tipos de bacterias tales como enterococos y bacteroides, dándole apariencia y olor característicos de la evacuación. Los alimentos ingeridos modifican la microbiota colónica (flora intestinal). Y se conoce que aquellos niños alimentados al pecho exclusivamente contienen en su mayoría el género Bifidobacterium sp, en comparación del 70% de aquellos alimentados con fórmula.

Desde siempre se ha sabido que los lactantes son más susceptibles a las infecciones tanto digestivas como respiratorias, pero ya son muchos los estudios que comprueban que aquellos lactantes alimentados con el pecho materno presentan menos infecciones que sus pares alimentados con fórmulas lácteas de origen vacuno y se ha demostrado que la presencia de sustancias como las inmunoglobulinas, citoquinas, lactoferrinas, lisozimas, glóbulos blancos, etc. Lo que no se sabía era que los oligosacáridos de la leche humana tienen gran poder para impedir infecciones, ya que impiden la colonización y crecimiento de patógenos (virus, hongos y parásitos). Hay más de 20 oligosacáridos capaces de unirse a los receptores intestinales donde se fijan estos patógenos y les impiden el primer paso de la colonización en la superficie celular y este efecto también se ha demostrado en epitelio respiratorio y urinario. La cantidad y tipo de oligosacáridos presentes en la leche materna son exclusivos y característicos para cada especie, lo que explica porque al tomar la fórmula un bebe pierde estas defensas.

El cambio en la composición de la microbiota (flora intestinal) se ve reflejado en los cambios de la acidez (pH) y el perfil de ácidos grasos de cadena corta. Los efectos de la fermentación en el colon son beneficios para la salud y dan un aporte calórico para el crecimiento de bacterias "buenas", y nutren la pared del colon. Los ácidos grasos de cadena corta (acetato, propionato y butirato) y el lactato junto con el succinato disminuyen la acidez en el intestino y crean un medio desfavorable para el crecimiento de bacterias patógenas, tales como E coli, Shiguella sp, Salmonella, estreptococo fecalis, y clostridium sp, que se convierten en predominantes después de la ablactación. Producen además estímulos químicos sobre la mucosa intestinal que estimulan el peristaltismo.

¿Cuáles Son Los Efectos Sobre el Neurodesarrollo?

Está confirmado: dar pecho entre 6 a 12 meses mejora el desarrollo de las funciones cognitivas en los niños de 4 años. Se demostró que en el estudio de Jordi Julvez en Barcelona entre 2004 a 2006 en 434 mujeres de clase media-alta, que alimentaron a sus bebes durante un promedio de 17 semanas con lactancia exclusiva en el 85% de los casos, mejoró sus capacidades motoras, lenguaje y percepción visual, sin embargo la cantidad de factores físicos, biológicos, psicológicos y sociales modulan la estructura y función del cerebro, donde también participan los genes y sus mecanismos de expresión genética (factores epigenéticos).

Otro estudio de la Universidad de Brown, analiza con resonancia magnética el cerebro de 133 niños entre 10 meses y cuatro años, agrupándolos en 3 grupos: pecho exclusivo, fórmula exclusiva y mixta (pecho y fórmula). Examinaron la mielinización y encontraron diferencias significativas a partir de los dos años, demostraron que los valores estaban de 20 a 30% superiores en el grupo lactancia exclusiva versus fórmula exclusiva. Estos resultados se respaldaron con resultados de pruebas cognitivas.

Se ha estimado que la ingesta diaria de oligosacáridos de la leche humana en de 170 mg/kg durante las dos primeras semanas de la vida y disminuye a 20 mg/kg al tercer mes. De estos la mitad son oligosacáridos ácidos. El ácido siálico se presenta naturalmente como glucoconjugado y es importante en el funcionamiento de membranas celulares y en receptores de membrana. Se sintetiza en el hígado pero su producción es inferior a los requerimientos en los primeros meses de vida. Este acido se desconjuga a partir de los oligosacáridos de la leche materna y ejerce papel fundamental en la sinapsis, o espacio interneuronal donde se trasmiten los impulsos y señales neurológicas.

¿Influyen los Oligosacáridos en la Obesidad?

La obesidad materna aumenta el riesgo de sufrir obesidad infantil en lactantes alimentados al pecho. No están claros los mecanismos de esta situación. Y aquí también los oligosacáridos de la leche juegan un papel protector en unos casos y de riesgo en otros para desarrollar la obesidad. Y aunque los resultados no son claros y aún contradictorios, se cree que con la lactancia materna se reduce la prevalencia de exceso de peso y obesidad en 10% con relación a la fórmula. Sin embargo, es la combinación especifica de oligosacáridos lo que hace la diferencia.

El estudio de Goran en la Universidad de Oklahoma examinó 25 parejas: madre e hijo y observó que la alimentación al pecho en lactante hasta 6 meses, ejerció un efecto protector contra la obesidad, y aunque es un estudio muy pequeño, le permitió concluir que el próximo paso es determinar cuáles son los oligosacáridos de la leche materna que protegen contra la obesidad, para ofrecerlo a pacientes en riesgo aun en fórmulas lácteas. La idea es crear un microbioma similar al de los paciente que no tienen riesgo de obesidad aprovechando el efecto prebiótico de estos oligosacáridos.

Conclusión

Hasta la actualidad la leche materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su cría. Llama la atención que la palabra MAMAR es la conjunción de las palabras MAMA Y AMAR.